Tuvimos la suerte de conseguir en vinilo esta increíble pieza musical grabada en 1974 por la banda inglesa Pink Floyd. Wish You Were Here es, sin duda una obra maestra del rock y uno de los álbumes más importantes de toda su carrera.
Acá les dejamos una reseña del disco bajo nuestro punto de vista.
Comenzando con un imponente Shine On You Crazy Diamond (Parts I–V) se nos abren las puertas a la historia de la banda y su ambigua relación con su primer líder Syd Barrett. En este primer tema nos muestran el recuerdo de un Syd que cuando era joven brillaba como el sol, contrastado con aquel que quedo atrapado entre la inocencia de la niñez y el estrellato y no pudo lidiar con eso, el Syd de los "black holes".
Rick Wright nos adentra a la primera parte acompañado por la sutileza de David Gilmour a la hora de ejecutar cada nota con su guitarra. Luego de la tranquilidad, se les unen Nick Mason y Roger Waters para dar comienzo al viaje que será escuchar este grandioso disco. Este primer tema es la perfección, pero tendremos que esperar hasta el final del disco para entender lo que es Pink Floyd en su máxima expresión.
Timbre, se abren las puertas, una oscura atmósfera nos ambienta para dar comienzo a Welcome to the Machine. El tema del disco más difícil de describir. Con lo primero que nos encontramos fue con la dificultad de poner en palabras lo que significa la máquina. Después de una larga charla llegamos a la conclusión de que la máquina es una perfecta descripción de un mundo donde lo único importante no es el contenido, sino la fina capa que lo envuelve, lo que se ve, lo que vende. En este tema nos dan la bienvenida a este vertiginoso mundo.
Entramos en la máquina. Wich one's Pink? El pulso del bajo nos marca Have a Cigar para contarnos irónicamente el discurso de un director de una discográfica al que sólo le interesa el dinero.
Guitarra acústica, esa melodía que todos ya conocemos, se viene Wish You Were Here. Un sentimiento de ausencia se apodera de nosotros, mientras escuchamos la voz de David interpretar este tema que es perfecto, describiendo a la banda añorando a su gran líder.
Llegamos al final. La ansiada Shine On You Crazy Diamond (Parts VI–IX) se hace presente con una increíble intensidad y partes bien marcadas como sólo Pink Floyd lo sabe hacer, para dar un cierre cíclico y perfecto al álbum y volarte la cabeza.
Perdón por usar tantas veces la palabra perfecto, pero este disco es PERFECTO.
"Nobody knows where you are, how near or how far"
Nadie sabe dónde está, pero está brillando.

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